nos sorprendimos con un increible concierto para Contrabajo, a cargo del ecuatoriano Andrés López
y luego apreciamos el violín de la maravillosa Mariya Melnychuk (Ucrania).
Qué está ocurriendo con nuestra ciudad cada día y cómo está cambiando su gente.

PARIS, 28 set (AFP) - Ao contrário das dunas, as barcanas, pequenas dunas encontradas em série, sobretudo no Saara, são fundamentalmente instáveis, o que impede que crescam indefinidamente, informaram nesta quinta-feira três físicos (dois franceses e um marroquino) num estudo publicado na revista "Nature".

No iba a ir así Ivo al colegio. A esa hora -y en sábado- no iba a ser sencillo conseguir un zapatero. A menos que fuera al Mercado Mayorista, donde están en fila los zapateritos remendones. “No pensar más y partir sin demora hacia allá”.
con tapa de plástico. “Siéntese por favor y dígame, amigo”. Una barba de varios días marcaba el descuido en su rostro curtido por la intemperie. “Usted es el maestro. ¿Cómo arreglamos esta suela?” Sus dedos gruesos hurgaron sin compasión dentro de la suela gastada antes de dar su veredicto. “El cuero está sanito. Le cambiamos la planta y quedan nuevos”. Nos pusimos de acuerdo en el precio y cuando yo esperaba que empiece su labor procedió a quitarse el grasoso delantal de cuero. En una bolsa acomodó varias cosas donde incluyó los zapatos y me explicó: “Voy a conseguir la planta. Aquí llevo todo lo que necesito para hacer el trabajo”. Con un ademán tranquilizador me indicó que ocupe su silla. “Es más cómoda que el balde”. Al rato desapareció montado en su pequeña bicicleta contra el tráfico. Así no más, quedé a cargo de toda su parafernalia.
El pequeño sabueso miró lánguido a su ocasional agresor antes de acomodarse resignado fuera de su alcance. A pocos metros un perro flaco temblaba sacudiendo su pellejo negro y pelado. El viringo es un perro extraño, lampiño en todo el cuerpo luce apenas un mechón dorado sobre la frente. No era el único. Había otro -más viejo- que cruzaba atrevidamente la calzada esquivando los carros; y dos más, atados a una alcayata. Era una película de Hitchcock ese ir y venir del viringo a lo largo y ancho de la calzada. Algo lo inquietaba, pero no era el frío. Musculoso, con la cabeza erguida y la mirada vivaz, trotaba como un caballo de paso peruano entre las ruedas de pesados camiones que a esa hora circulan lentos por el denso tráfico. Sin sentirlo pasaron los minutos y al cabo de casi una hora todos los perros se alborotaron al ver de regreso a su amo.
Se cogió las rodillas con ambas manos para afirmarse y un poco inclinando el torso hacia delante entró en confianza para contarme: “Una noche fui a comprarle siete sapitos -era jueves- y mientras lo esperaba en su sala, salió su mujer cómo a saludar, y haciéndose la conversadora comenzó a preguntarme que para qué quiero tanto sapito, que si no será para brujería, que a cómo los estoy vendiendo… y haciéndose la sonsa me dio a entender que ya no es tiempo de sapitos… etc. Al final…: no hay sapitos. ¡Por allí hubiera empezado, vieja de mierda! Me hace perder mi tiempo… y el cliente que estaba esperando… me había dado el dinero… Yo les digo que tengo mi criadero. A este cliente le conté que los sapos que había separado para él los había vendido mi mujer. ¡A ver…mire pué lo que nos hacen hablar! tuve que decirle que solamente me quedaban sapitos chicos, pero que en dos días más le conseguiría unos de buen tamaño. ¡Ya con eso se contentó!...
pregunté incrédulo. Arrugó toda la frente al alzar las cejas para decir: “¡La sangre señor, la sangre…! Se le abre el pescuezo como a un pollo y se recoge la sangre en un vasito limpio. Entonces, calientito, nomás se toma, pero sin hacer gesto, si no… ¡No funciona!. Vaya usté a ver. Ni la gripe les da después. Esos animalitos tienen la sangre muy poderosa, ¿no ve lo que comen? ¿Por onde andan? Harta defensa tienen en su sangre y eso necesitamos nosotros para defendernos de los microbios, de todos los contagios y todo eso… ¡Pero …Nooo! ¡Yo mismo soy! dije, y al otro día almorzando no más me fui a la campiña de Moche. Allí, me metí por las chacras y las acequias. Busca, busca.., pero nada oiga usté. Cuando en eso di con unos muchachos que me ofrecieron unos sapitos, pero que les dé su propina. Había que esperar que oscurezca, porque en el día están escondidos los bandidos. ¡Bueno pué! Así, conversando, conversando, conseguí algunos sapos para ese pedido. Pero lo más interesante… ¡el dato! un lugar donde había unos pantanos y ¡harto sapo ahí! Haciendo pinza con los dedos recorrió la comisura de sus labios para justificar una prolongada pausa. De un rápido vistazo al entorno se aseguró que nadie más escuchaba y prosiguió: “¿Esos micros de Virú…?” “Yah” respondí ante su frase incompleta. “¡Esos…! Como a las cinco me embarqué, llevando esta linternita” y me mostró una pequeña, de acero cromado, con varios leds en el frente. “Funciona con tres pilitas lapicero. ¡Chiquita, pero buenaza!¿No ve que todo está oscuro? Hay que alumbrarlo al sapo a los ojos y se queda quietjiiiito… entonces, con la otra mano… y …juahh! lo agarras duro, con tooodo. Porque son resbalosos. Algunos –creo que los machos viejos- tienen unas como espinitas en el lomo, porque si te hinca, se te encona. ¡Ahí pué!. Oiga…, -retomando el hilo- me bajé en Valdemar y de ahí un carro al Carmelo. Por ahí nomás están los drenes. ¡Oiga! Solito me metí al hondo…como dos o tres metros, puro barro, agua pestilente y mosquitos. También zancudos y toda clase de bichos. Eso le gusta a los sapos. No le miento, un costal llenaba. Pero una bolsa nomás llevé. Con todo, a eso de las nueve… ya estaba yo entrando al pueblo, con mi bolsa llena, mi gorra, el pantalón remangado, todo embarrado, ¡y contento! …pero sin zapatos.
Patas al suelo, parecía un loco, cargao mi bolsa de sapos”. Abanicó con las rodillas mientras se sacudía de atrás para adelante para soltarse a carcajadas. “En ese barro…¿Usté crée? …hasta las rodillas… ¡Yo no sé!, -y sacudía la cabeza, negando- pero ahí estaba yo. Me hundía en el barro y salía sin un zapato… pero con los sapitos, ya tenía yo para zapatos mejores… y más. Oiga, dije, ¡Pa` la próxima… Ya sé ondestá mi criadero!
Coca sourPese a la leyenda negra que la rodea, la coca tiene extraordinarias propiedades nutritivas y medicinales, especialmente para el aparato digestivo. No por gusto los incas la consideraron planta sagrada del imperio.
La coctelería la considera al Coca sour como de preparación usando el método del batido y su función es la de servir de aperitivo. La cristalería recomendada para este coctel es la denominada "copa old fashioned".



De toros y toreros
Los toreritos de ahora -en nuestra patria- no saben lo que es una carretilla con cuernos, menos han pisado una escuela de toreros. Aprenden de lo que ven en Acho o en cualquier plaza de pueblo y luego luego, en la primera que se les presenta están capeando un torete de mala casta, lleno de defectos. Al desconocer el comportamiento de su enemigo le enfrentan en desventaja haciendo despliegue de ese gran arrojo e imprudencia que es producto de la ignorancia. Pero luego al sentir la fuerza del animal les viene el natural respeto y de a poco el temor que se manifiesta en esos movimientos inciertos, mal proceder y siempre la ausencia de ese garbo o donosura propia del torero bien "plantao".
Modesto Montoya







Bandurrias.- De a dos. Las bandurrias gustan andar en parejas. Es raro ver esta especie en los valles costeños, pero la Reserva de Chaparrí los tiene.
L 74 cm.Parecida a las garza, es un ave de llamativos colores con un pico largo y encorvado.
Carara.-Se posa en lo bajo. Es ave rapaz. El Caracara o Carancho, es natural de América del Sur. Su distribución comprende desde Brasil y Perú hasta Tierra del Fuego. También se encuentra presente en las Malvinas. Se le considera desde raro hasta común, dependiendo de la localidad dentro de su distribución. Esta ave es sedentaria, aparentemente se desplaza de acuerdo a la abundancia de alimentos. Es posible que también surjan movimientos de desplazamiento después de la temporada de anidación. Normalmente demuestra ser de hábitos solitarios, pero con frecuencia se ve una pareja o hasta un pequeño grupo de tres o cuatros de ellos.
Es posible verlo en grupos más numerosos, especialmente cuando están comiendo. En tales casos se han documentado congregaciones de más de setenta de ellos. Es también común verlo entonces en compañía de los buitres. Prefiere los lugares donde la vegetación no es muy alta y hay algunos árboles, aunque también es posible verlo dentro del follaje. Se le ve en los pastizales para el ganado y campos de siembra. Es común en ciertos lugares agrícolas verlo parado en los postes de las cercas. Se le documenta desde el nivel del mar hasta los 2600 metros de elevación. (www.damisela.com)
Hurón.- Trepa árboles con facilidad (de Wikipedia, la enciclopedia libre:) El hurón doméstico (Mustela putorius furo) es un descendiente del turón salvaje, que fue domesticado hace al menos 2.500 años. Otros mamíferos de la familia de los mustélidos tienen también la palabra "hurón" en sus nombres comunes. | Hurón doméstico | |||||||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| | |||||||||||||||||
| Clasificación científica | |||||||||||||||||
| |||||||||||||||||
| Nombre trinomial | |||||||||||||||||
| Mustela putorius furo (Linnaeus, 1758) | |||||||||||||||||
Por ejemplo, hay un escaso y protegido turón de Norteamérica conocido como hurón de pies negros.
Iguana Adulto.- al llegar a adultos las iguanas cambian de color.
Macanche.- Se alimenta de mamíferos pequeños y aves. Se encuentra en la lista de especies amenazadas del Inrena. Es una serpiente de gran tamaño que normalmente mide unos 170 cm y pesa unos 5 kg aprox., pudiendo alcanzar los 270 cm y llegar a pesar unos 16 kg. Se han visto pieles de macanche de hasta 3 metros pero este tamaño podría ser producto del estiramiento que sufre la piel de serpiente al ser secada al sol. Posee una cabeza triangular, un cuerpo bastante robusto y firme, con una cola corta y gruesa. Su coloración es marrón o gris con unos diseños en forma de anillos oblongos marrones o gris oscuro.
