Lo triste es que muchos bañistas grandes y pequeñitos, no se dan cuenta del peligro que encierra este riachuelo interminable junto al pintoresco muelle de Huanchaco. Pero no hace falta que hagamos un análisis muy profundo, ni encargar burocráticos procedimientos, nuestro olfato es suficiente para saber que estas aguas son OTRA VEZ del alcantarillado de Huanchaco. Los laboratorios de análisis de la Municipalidad de Trujillo, del sector salud del Gobierno Regional o de la Universidad Nacional de Trujillo, o cualquier otro que desee la Fiscalía de turno podrían hacer los análisis que cuantifiquen el grado de contaminación de estas aguas. Pero de que ¿contaminan?...¡¡Contaminan!!
¿Deberíamos guardar silencio para no perjudicar la industria del turismo? o ¿debemos preocuparnos primero por la salud de los peruanos? Opine usted. Más información?

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